¿Cómo se mide la crisis climática en Chiapas y Tabasco?
Hay muy pocos estudios sobre el aumento de las temperaturas a lo largo de las cuencas Grijalva-Usumacinta, los efectos no se miden, y las leyes para hacer frente a la crisis climática no se aplican

En 2019, mientras tomaba un diplomado en políticas públicas y medio ambiente en Villahermosa, uno de los maestros, investigador local con especialidad en agronomía, nos sorprendió a todos al afirmar que él había revisado los datos de temperatura estatales y que en Tabasco no había evidencias del calentamiento global. Estábamos frente a frente con un negacionista, pero en ese momento no tenía datos locales para argumentar en contra.
Salí de esa clase directo a buscarlos, pero lo que encontré fue una ausencia casi total de estudios sobre el aumento de las temperaturas en Tabasco. Si bien existen desde hace muchos años evidencias globales irrefutables de que las temperaturas promedio del planeta están aumentando, y de que su aumento es causado principalmente por la actividad humana, ninguna institución ha registrado sistemáticamente estos indicadores a nivel local.
Escribo esto durante la ola de calor de junio de 2023, que probablemente marque un antes y un después en la percepción de la crisis climática en la población mexicana (en Nube de Monte preferimos usar el término "crisis climática" porque refleja mejor la urgencia que "cambio climático"). Para muchas personas jóvenes podría significar un despertar hacia la consciencia de la gravedad del desafío que enfrenta la humanidad, un desafío que, además, afectará de manera importante la calidad de vida de estas generaciones, condenadas a crecer en medio de una catástrofe.