Los nidos maravillosos del bolsero de Altamira
Estas estructuras guardan claves para entender mejor la evolución de las habilidades mentales en los animales

El pasado abril tuve la dicha de encontrar un nido de bolsero de Altamira en un parque público de Villahermosa. Durante varias tardes acudí puntual para fotografiar su comportamiento de crianza, con la esperanza de ver a los polluelos abandonar el nido.
No pudo ser en esta ocasión. Una tarde llegué a la cita y vi que el nido se balanceaba en la ardiente brisa del trópico, libre ya del peso de sus inquilinos. Pero esa decepción fue compensanda por el gozo de haber podido observar tan de cerca a un ave tan especial.
Su nido es una construcción digna de verse, una bolsa de más de medio metro de largo, tejida perfectamente por un ser que no posee manos, ni lenguaje para transmitir su conocimiento ¿Cómo desarrollaron estas aves esa capacidad? Existen unas cuantas pistas que trataré de explicar a continuación para los lectores de Nube de Monte.