Contra el césped, y a favor de un diseño ecológico de los parques públicos

Las plantas nativas y los polinizadores son esenciales para la sostenibilidad y la educación ambiental en estos espacios urbanos

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    El modelo actual de parque público da prioridad al césped, una planta introducida, que consume demasiados recursos energéticos, provoca contaminación de aire, suelo y agua; y limita la biodiversidad local. Parque la Petrolera, Villahermosa, 2022. Foto: Francisco Cubas

    Merodeaba con mi cámara por las orillas del lago artificial del Parque la Pólvora, en la ciudad de Villahermosa. Era una mañana de agosto, el mes en que el aire se llena de mariposas, e intentaba obtener buenas imágenes de la mayor cantidad de especies posibles. El punto en el que me encontraba, un pequeño parche de tierra entre el cemento de la vereda y el agua, era como una alfombra llena de diversas especies de pequeñas hierbas en flor, como el cadillo (Tridax procumbens), la golondrina (Euphorbia hyssopifolia), el amor seco (Desmodium incanum) o la dormilona (Mimosa pudica).

    En eso se me acercó muy amablemente una señora que trabajaba para el Ayuntamiento en el parque, y me dijo, con la mejor voluntad del mundo:

    - "Joven, espérese tantito, ahí viene ya la podadora y el pasto va a quedar bien bonito para las fotos".

    Y efectivamente, el estruendo de la máquina se acercaba desde una de las esquinas del parque, mientras destruía todas esas plantas nativas para dejar solo al césped. Le di las gracias a la señora, me di la media vuelta y abandoné el lugar. Preferí hacerlo antes que tener que contemplar la inútil destrucción del sustento de las mariposas.

    Creo que la anécdota anterior es representativa de la forma en que nos relacionamos con las plantas en las ciudades de todo el mundo: la mayoría de las personas las ve como un adorno, sin tomar en cuenta que son la base sobre la que se sostiene la vida. La mayoría de las plantas que adornan los jardines privados y públicos son especies introducidas, que no tienen ninguna relación con los ecosistemas locales (a su vez, los viveros comerciales dan preferencia a esas plantas, cerrando así un círculo vicioso en el que las plantas nativas siempre quedan fuera). Y rodeándolo todo está el césped, ese símbolo de la colonización que además está ligado al origen y desarrollo del capitalismo.