Sequías históricas en la parte baja de las cuencas Grijalva-Usumacinta
La región por donde pasa el río más caudaloso de México es conocida por sus inundaciones, pero tampoco está a salvo de sufrir sequías catastróficas

Diciembre de 2023 será recordado por los cacaoteros de Tabasco y el norte de Chiapas gracias a una gran ausencia: no hubo cosecha de cacao. Los productores de la región se quedaron sin su aguinaldo. Muchas personas mayores afirmaban que era el primer diciembre sin cosecha del que se tuviera memoria.
Pero nuestra memoria es muy frágil en México, y aún más en el trópico húmedo. Muchos de nuestros documentos históricos se han podrido en cajas de cartón abandonadas en bodegas, víctimas de la humedad y la indiferencia. Haciendo una breve búsqueda por algunos libros encontré múltiples menciones a grandes sequías que, sin embargo, no han quedado grabadas en la percepción del público.
Cuando se piensa en Tabasco se piensa principalmente en grandes inundaciones, pero estos territorios tampoco han estado a salvo de sequías catastróficas. Si estás leyendo esto desde el norte del país es comprensible tu incredulidad. ¿Cómo puede sufrir de sequía un territorio por donde pasa el 35% del agua superficial de este país?
Esa misma pregunta me hacía yo hace 17 años, cuando trabajaba como fotorreportero para un diario local y recorría la región de Los Ríos, registrando reses muertas a las orillas de la carretera en el municipio de Balancán. ¿Cómo explicarle a alguien de Sonora o Chihuahua que se mueran reses a unos cuantos kilómetros del Usumacinta, el río más caudaloso de México?