La complicada vida sexual de las plantas

La polinización es mucho más compleja y variada de lo que nos enseñaron en la escuela. Esta alianza entre plantas, agua, viento y animales es esencial para la supervivencia del ser humano

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    Abeja nativa polinizando una flor.
    Una abeja nativa, posiblemente del género Augochlora, sobre una flor de berenjena cimarrona (Solanum torvum). Foto: Francisco Cubas

    Hay palabras que usamos mucho y entendemos poco, y polinización sin duda es una de ellas. A todos nos enseñaron alguna vez en la escuela una versión muy simplificada del concepto: las flores ofrecen su dulce néctar a los insectos (generalmente esto se ilustra con la imagen de una abeja) para que a cambio ellos lleven el polen de una flor a otra, ayudando a que las plantas se fecunden.

    En la vida real, la polinización es uno de los procesos más complejos que podemos observar en este mundo, y a pesar de más de cien años de investigaciones, entre ellas las realizadas por el propio Charles Darwin, aún no estamos ni cerca de entenderla.