La dormilona, una planta que aprende y recuerda

La Mimosa pudica, originaria de las zonas tropicales de América, es protagonista de los experimentos científicos más avanzados sobre la inteligencia vegetal y también forma parte del conocimiento herbolario más antiguo de la región

Guardar
Compartir
FCO1169
    La dormilona (Mimosa pudica) en un potrero cercano a Villahermosa, en la Llanura Costera del Golfo Sur. Foto: Francisco Cubas

    Uno de los encuentros más fascinantes que puede tener un niño en la cuenca Grijalva-Usumacinta es con una planta dormilona (Mimosa pudica). La sensación de asombro al alargar la mano y ver como un vegetal se mueve al tocarlo, retirando sus hojas y su tallo, es tan inolvidable como inevitables las preguntas ¿Por qué se mueve? ¿Cómo puede una planta moverse? ¿Acaso puede sentir algo? 

    Esas preguntas infantiles, tan acertadas, son reemplazadas por el adiestramiento que supone crecer y hacerse adulto, por las convenciones sociales que nos aconsejan olvidar todas las preguntas que no tienen una respuesta fácil o establecida. Y ocurre entonces que los niños crecen y aprenden que seres como las plantas dormilonas son tan insignificantes que no vale la pena dedicarles tiempo o esfuerzo, y así dejamos de lado los misterios más apasionantes que nos encontramos.