Los hongos maravillosos, la red oculta de la vida

Una reseña del libro del biólogo inglés Merlin Sheldrake, la mejor introducción al fantástico mundo de los hongos que se ha publicado hasta ahora

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    Setas de la especie Coprinellus disseminatus, en las montañas del norte de Chiapas. Foto: Francisco Cubas

    Este texto es, más que una reseña, un testimonio de la lectura de La red oculta de la vida (Merlin Sheldrake, 2020) uno de los mejores libros de divulgación que he leído, y una de las mejores y más gratas maneras de adentrarse en el increíble e incomprendido reino de los hongos. 

    A pesar de que hemos tenido relación con los hongos desde siempre, es apenas en las décadas recientes cuando hemos empezado a entenderlos un poco mejor. En las pinturas rupestres de Tassili (9,000-7,000 a.C.) aparece la figura de una divinidad con cabeza de animal y brotes fungiformes que salen de sus hombros y brazos. Los primeros registros sobre cultivo de setas son de hace 2,000 años, en China. Wu San Kwung, el primer cultivador de setas shiitake en China hacia el año 1000, tiene una fiesta anual y templos en todo el país dedicados a sus logros. Hasta el día de hoy China es el líder mundial, responsable del 7% de la producción de setas.

    El desarrollo de nuevas tecnologías, el reciente descubrimiento de las redes subterráneas que forman con las plantas y el reinicio de las investigaciones sobre las propiedades curativas de la sustancia alucinógena que producen han propiciado que en el siglo XXI los hongos estén en el centro de la atención de científicos y personas no especializadas en todo el mundo.