El romance de la ceiba y los murciélagos
Muy pocas personas han visto bien las flores de la ceiba, que sólo abren de noche, porque están dedicadas a los murciélagos, sus principales polinizadores

La ceiba es un árbol que ha estado presente durante miles de años en la cultura de muchos pueblos americanos y africanos. En Tabasco, debido al culto oficial por el poeta Carlos Pellicer, que la mencionó en algunos de sus versos más famosos, se ha usado muchas veces su nombre en festivales culturales y en un gran número de publicaciones literarias y plásticas, además de campañas turísticas.
Y sin embargo, son pocos los habitantes de Tabasco, o de las cuencas Grijalva-Usumacinta, que realmente conocen bien a este sorprendente árbol. Con esta hermosa planta pasa un poco como con la Laguna de las Ilusiones: se nombra mucho, pero se le observa y se le conoce muy poco. Buena parte de ello se debe a que no existe buen material didáctico sobre ella. A pesar de que su nombre aparece en muchos libros, nunca se ha publicado uno para divulgar la fabulosa vida de este árbol maravilloso.
Yo he vivido 50 años en este territorio, y fue hasta este 2022, a principios de febrero, cuando encontré en un libro de botánica publicado en Inglaterra un breve párrafo que mencionaba que la ceiba sólo abría sus flores durante la noche, para atraer a los murciélagos que las polinizan. Nadie me había contado eso nunca, ni lo había escuchado mencionar en ningún documental o artículo periodístico o de divulgación. Busqué en la literatura científica y encontré que da sus flores entre diciembre y febrero.